Manuel de Falla

Manuel de Falla nació en Noviembre. 23, 1876, en Cádiz en una familia que tenía un vivo interés por la música. Su madre le dio clases de piano, y de músicos locales recibió instrucción en armonía, contrapunto y solfeo. A los 20 años se matriculó en el Conservatorio de Madrid y obtuvo los premios más altos de piano de la escuela. Sin embargo, más importante para él, ya que no quería ser concertista de piano, era su estudio de composición con Felipe Pedrell. Trabajando con ese ardiente nacionalista durante 3 años, Falla se adentró profundamente en el estudio de la música folclórica de su país e hizo de su objetivo el desarrollo de un modo expresivo de composición arraigado en la cultura española.

En Siete canciones populares españoles (1914) Falla tomó canciones folclóricas enteras y las puso en escenarios simples pero imaginativos; generalmente, sin embargo, utilizó libremente solo ciertos aspectos de originales folclóricos para dar una calidad española a sus composiciones. Ejemplos de ello se encuentran en su primera obra importante, la ópera en dos actos La vida breve (1905), que reúne recuerdos de Giacomo Puccini y Richard Wagner, pero que produce sus mejores efectos a partir del empleo de dos variedades de música folclórica autóctona de Andalucía: ritmos animados de baile flamenco y patrones melódicos del tipo de canción apasionada, a veces melancólica, conocida como el cante hondo. Estos dos elementos también sirvieron a Falla en su obra hasta 1919, que incluye música escrita en Francia y en casa.

Viviendo en París de 1907 a 1914, Falla estuvo bajo la influencia de Claude Debussy, cuyas técnicas impresionistas son claramente audibles en Quatres pièces espagnoles (1908) para piano y Noches en los jardines de España (1916) para piano y orquesta. La imagen de España brilla, sin embargo, en su material temático y en la evocación de las cualidades de guitarra de Falla en su tratamiento del piano y la orquesta. Lo mismo se puede decir de la música que cerró lo que comúnmente se llama su período andaluz: El amor brujo( 1915), un ballet que contiene la conocida » Danza Ritual del Fuego;»El sombrero de tres picos (1919), otro ballet; y su gran pieza única para piano solo, Fantasía bética (1919).

El equilibrio de la producción de Falla es menos centrado localmente, menos pintoresco, pero no menos español en impulso. Sus puntos culminantes son una deliciosa ópera de títeres, El retablo de Maese Pedro (1923), basada en una escena del Quijote de Cervantes, y un concierto de sonido bastante severo en vena neoclásica para clavicordio y orquesta de cámara (1926). Su última obra, una enorme cantata titulada La Atlántida, que lo ocupó desde 1928 hasta su muerte, quedó inacabada.

Falla murió el noviembre. el 14 de diciembre de 1946, en Argentina, donde se había mudado en 1939 tras decidir que ya no podía adaptarse al régimen franquista. Mucho antes había sido aceptado como el músico creativo más importante de su tiempo en España. La crítica actual es menos favorable, viendo su música como expresivamente fuerte pero limitada en alcance y originalidad técnica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.